¿La miel engorda? Mito o realidad

La miel de abeja es uno de esos alimentos ricos en azúcares pero saludables que aportan un extra de energía en el día a día ya que se trata del alimento más energético que da la naturaleza.

La miel está compuesta principalmente por fructosa y glucosa, al igual que las frutas, por lo que sea trata de un tipo de azúcar que el organismo toma rápidamente para proporcionar energía saludable.

Miel engorda

¿Por qué ocurre esto? La miel es el resultado de la digestión de las abejas, es decir, que los azúcares de la miel ya han pasado por el proceso de digestión y que llega al consumo humano con un ‘predigestión‘ ya realizada.

Es este proceso en el cual la miel de abeja pasa a ser un tipo de azúcar fácil de digerir, nada comparado con otro tipo de miel u otro tipo de azúcar.

Además de aportar energía y vitalidad al organismo en el día a día, la miel también cuenta con un conjunto de enzimas y de minerales que aseguran un uso correcto del azúcar en la sangre, es decir, que no tendrás que preocuparte porque el azúcar no se use y se almacene, se usará de forma muy saludable.

Aparte de esto, el equilibrio que existe entre la glucosa, la fructosa y las enzimas de la miel hacen que engorde mucho menos que el azúcar convencional.

Entonces, ¿Engorda la miel de abeja?

Todos los alimentos que encontramos en el mercado engordan. No se salva ni uno.

Claro está que no todos engordan de la misma forma, dependiendo del alimento podrás comer más o menos cantidad para evitar la acumulación de grasas en el organismo.

En el caso de la miel, es cierto que puede hacer que engordes más que con otros alimentos, ya que contiene más calorías, de ahí a que su uso deba ser moderado.

Ahora bien, ¿Es preferible entonces comer aúzar de mesa o miel?

La respuesta es miel de abeja. El azúcar te hace engordar más que la miel debido a que contiene más calorías vacías, en concreto, el azúcar blanco contiene 387 calorías por cada 100 gramos, mientras que la miel de abeja contiene 304 calorías la misma cantidad.

Esto se debe a que la miel contiene más agua que el azúcar y que, además, el proceso al que se ve sometida hace que sea un producto más adecuado para endulzar en la cocina.

La miel no solo endulza

El único objetivo del azúcar blanco refinado es el de endulzar. Pero este no es lo único que puede ofrecer una cucharadita de miel en la leche o en los postres, sino mucho más.

Es cierto que existen varios tipos de miel, como la miel de romero, la miel de eucalipto o la miel de tilo, pero sin ninguna duda, la miel de abeja es la más saludable que podrás encontrar en el mercado.

La miel contiene una gran capacidad para luchar en contra de las heridas y las quemaduras, se ha demostrado médicamente que colocar una capa de miel sobre la zona afectada ayuda a que la piel se regenere de forma mucho más rápida, además de que este producto impide que la herida se infecte.

A su vez, la miel de abeja puede funcionar como calmante natural por lo que es un remedio casero perfecto contra el estrés, el insomnio o la hiperactividad. Una cuchara de miel en el último vaso de leche del día te ayudará a conciliar el sueño sin ningún tipo de problema.

Lo mejor de todo es que está recomendada para todas las edades y todos los estilos de vida, siempre y cuando se consuma con moderación.

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